Hace ya muchos años cuando no existía internet y los menores todavía podíamos entrar a los bares, fue entonces cuando comencé a frecuentar el Casablanca , a mi me parece que fue ayer, pero hace ya casi media eternidad...
Salir y pasar tardes interminables delante de un café , jugando un billar, jugando a las cartas, jugando al trivial... el casablanca era punto de encuentro y de reunión con los amigos.
Hasta aquí tal vez como en cualquier bar, taberna, pub o llámese como se quiera.
Pero mirando hacia atrás, y hace ya bastante tiempo, comienzo a recordar todas las cosas que han ido ocurriendo en este lugar,
he jugado, he reido con mis amigos, he hecho amigos nuevos, he participado en festivales, me he asociado , he leido ,he escuchado mucha música , otra música.
Me he conectado a internet, recuerdo mis primeras conexiones a internet allí arriba, en aquellos ordenadores que eran lentos como tortugas sin prisa... y ahora puedo ir con mi portátil y ver con Raúl en flickr las fotos que hemos hecho con el grupo de fotografía, para que después me cuente Julián como hacer para retocar tal o cual foto, porque sí, es aquí también donde he comenzado a formar parte de un grupo de fotografía, donde me he animado e interesado por este arte, y ahora tengo una cámara y aprendo y comparto con otros que tienen la misma inquietud.
He asistido a conciertos de cantautores, de heavy , de rock, de pop, de jazz, incluso con más o menos acierto, me he subido a cantar al escenario...
He asistido a debates de cine... he visto cortometrajes realizados por gente del pueblo, he asistido a monólogos, he visto pequeñas ferias de libro...
He llevado mis propuestas a las que han dado difusión y con las que me han ayudado
He escrito notas en el tablón, (ese magnífico tablón) he leído tiras cómicas, información sobre cursos, he visto pequeñas muestras de arte gráfico en ese tablón...
He tenido el gusto de trabajar también detrás de la barra junto a un profesional como se dice por aquí, como la copa de un pino...desde la pequeña barra de arriba, desde detrás de la barra, desde otro punto de vista
He visto exposiciones, he escuchado cuentacuentos con una sonrisa de oreja a oreja
He escuchado relatos en las tardes literarias, he escrito relatos para compartirlos con otros
He intercambiado regalos, he celebrado cumpleaños...
He leído diarios, revistas y últimamente hasta he traído mis libros para liberarlos y cambiarlos por otros...
¡Desde luego que he compartido y sigo compartiendo cultura!
Todo esto y todo lo que seguramente me dejo, porque es mucha ya la andadura y tal vez la memoria se me queda corta
Sin embargo y a pesar de todo ello, Julián se merece un premio no solo por poner en marcha todo esto, si no porque ha sido psicólogo, consejero, ayuda, amigo, alguien con quien charlar, con quien intercambiar opiniones. Una persona sincera y valiente, con iniciativa y sin miedo nunca para llevar a cabo cualquier idea por descabellada que pareciese al principio, por muchas críticas y trabas que le pusiesen.
Y no conforme con eso ha tejido red en el pueblo, entre colectivos, ha hecho crecer historias y proyectos, grandes y pequeños dentro de su bar y fuera del mismo. Antes de que existiera la tan sonada ahora web 2.0 , ya la teníamos en el casablanca, teníamos un tablón donde todo el mundo podía escribir, todo el mundo podía opinar, todos teníamos un lugar.
Y todos hemos ido conociéndonos, estableciendo relaciones, contactos, amigos, colegas... en mayor o menor medida, este personaje algo gruñón a veces, pero afable, cariñoso, gran conversador, amante de la cultura, este tabernero tan comentado, desde su llegada hace tantos años, al pueblo, él ha sido el conector entre todos nosotros.
Tal vez por todo esto, y por todas las cosas que no se dicen con palabras, cada vez que vuelvo al pueblo no puedo marchar sin al menos ir a tomar un café en el casablanca
Esta es mi experiencia, pero creo que no sólo la mía, que habrá muchas diferentes, pero en el fondo parecidas, por eso desde aquí mi pequeño y particular homenaje para potenciar si cabe el merecido reconocimiento que el pueblo le hace con un premio Hércules.
Es nuestra propia historia interminable; te envuelve y, sin saber como, ya formas parte de una gran familia, cada uno con sus gustos, aficiones, inquietudes, y ganas de compartirlas..
ResponderSuprimirEs un placer estar rodeado de "mis parroquianos-" de siempre.. Un abrazo.
Desde el exilio, tengo un recuerdo amable de esas tardes en el Casablanca, un lugar no sólo para tomar un café o una copa. Un sitio donde Julián ha sabido crear un ambiente de cultura que hace que el Casablanca merezca el premio Hércules.
ResponderSuprimirElba, te ha faltao una cosa, si me lo permites: Julián y Casablanca es así porque siempre han sabido rodearse de gente tan encantadora como tú.
ResponderSuprimir